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9. Hablaremos ahora del dogma de las seis P, ningún otro dogma ha producido
mas daño a las congregaciones que este, además de producir que los que están
afuera no entren a las congregaciones donde se pueden convertir a Cristo y
formar parte de su iglesia, estos dogma de tortura y martirio expulsan a muchos
de los que ya están dentro de la congregaciones, sea con critica directa o algún
familiar o amigo de los miembros de la congregaciones que casi siempre el
atacador principal es el pastor tratando erradamente de hacer vivir el evangelio
de la seis P.
Las cuales son el
evangelio de predicación de: playa, piscina, pantalones, pintura, prendas, y
pelo este falso dogma aceptado en su mayoría por la congregaciones pentecostales
no deja vivir en paz a sus miembros y esta predicaciones han lacerado la
conciencia de muchos que aunque la han aceptado la desean, muchos lo hacen a
escondidas para que el pastor no lo vea o alguien de la congregación. Cuando se
predica un evangelio dogmático de el se puede sin respuestas bíblicas bien
empleadas no fuera de contexto para justificar un texto produce muerte en vez de
vida.
El uso de playas
y de piscinas, Jesús se pasaba mucho tiempo en las playas, predicaba ahí, se
montaba en las barcas, bueno no fue a una piscina porque en su tiempo no era
común, pero los grande jerarcas como Herodes tenían, Herodes construyo una en
Masada y de donde lo vio él, pues claro de los Cesares Romanos que a su vez lo
copiaron de los Griegos. Cual es el pensamiento de la maldad de ir a las playas,
de que las mujeres están con poca ropas, bueno los hombres también, pero si
usted va a la playa o a la piscina con el sentir de ver lo que no tiene que ver
usted esta en problema y no necesita ir a ningunos de esos lugares porque el
problema esta en usted, y temo que no podrá salir de su casa porque mujeres y
hombre casi desnudos están hoy en todos lados. En la TV, en las revistas y hasta
en las congregaciones.
Así que todas
las cosas Dios la creó para nosotros, nosotros somos con nuestra forma de pensar
que dañamos todo “Todas
las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada
les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas”
(Tito 1:15) y además tendremos mar en el cielo y rió en la nueva Jerusalén “Y
delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al
trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y
detrás”
(Apocalipsis 4:6); “Vi
también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado
la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en
pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios” (15:2);
“Después
me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía
del trono de Dios y del Cordero” (22:1)
El uso de
pantalones y pinturas, en las Sagradas Escrituras no se registra la palabra
pantalón, ni tampoco la Biblia dice que la mujer no use pantalones ya que el
pantalón no es costumbre oriental, sino costumbre de occidente; este pensamiento
mal razonado de aquellos que la tienen cogida con las mujeres y que le echan la
culpa a Pablo de decir semejante disparate están equivocados en su aplicación
teológicas ya que el apóstol no menciona la palabra pantalón en ningunas de sus
epístolas, tampoco el Antiguo, ni el Nuevo testamento, ya que en ningunas de las
épocas en Oriente medio o largo se conoció esta prenda de vestir de nacimiento
Occidental; pero si Dios prohíbe a la mujer usar ropas de hombres, y a los
hombres usar ropas de mujer, veamos.
“No
vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque
abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace”
(Deuteronomio 22: 5) así que el apóstol Pablo como tiene tan mala fama de
machista en la sociedad moderna femenina se le pega todo., pero el varón de
Oriente no usaba pantalones, sino vestidos estilo túnica y un estilo de faldas o
faldetas de diferente formato entre varones y hembras Jesús tenia una de estas
túnicas.
Entones lo que la
Biblia prohíbe es el uso de ropas del sexo opuesto, sin embargo en occidente
donde el hombre usa pantalones, las mujeres también los usan pero no son iguales
los pantalones para mujeres que los hacho para los hombres, así que tenemos que
definir que hay pantalones de hombres y pantalones de mujeres; el pecado seria
usar un hombre los pantalones hecho para mujer y usar la mujer pantalones o
ropas hecha para hombre. De todos modos Dios hace esta prohibición por la
similitud que había en oriente en esos tiempos de la ropas de hombres y mujeres;
y Dios quería proteger la diferenciación sexual para evitar la perversión,
inmoralidad y la inmodestia que podía llegara hasta la acera de la
homosexualidad y el lesbianismo.
La pintura,
lustración o acicalamiento, esta practica es de tiempos inmemoriales en las
mujeres, las egipcias y asirías usaban pintura como doméstico, con ella se
pintaban las pestañas y se delineaban los palpados de los ojos con un polvo
negro que lo humedecían aceite o jugos de frutas agrias. Las mujeres judías se
pintaban y se acicalaban el rostro, aunque el pensamiento dogmático de algunos
grupos pentecostales a las que usan esta practica es llamarle Jezabel a las
mujeres que se maquillan dentro de las congregaciones, la pintura o el
acicalamiento no era donde estaba el mal de Jezabel, sino en su maldad misma.
“Vino
después Jehú a Jezreel; y cuando Jezabel lo oyó, se pintó los ojos con
antimonio, y atavió su cabeza, y se asomó a una ventana”
(2 Reyes 9:30) “Y
tú, destruida, ¿qué harás? Aunque te vistas de grana, aunque te adornes con
atavíos de oro, aunque pintes con antimonio tus ojos, en vano te engalanas; te
menospreciarán tus amantes, buscarán tu vida” (Jeremías
4.30) “Además,
enviaron por hombres que viniesen de lejos, a los cuales había sido enviado
mensajero, y he aquí vinieron; y por amor de ellos te lavaste, y pintaste tus
ojos, y te ataviaste con adornos” (Ezequiel
23:40).
La mujer judía
cuando se iba a casar tenia que estar bien acicalada, esta practica era cara y
no estaba al alcance de las mujeres pobres, así que tenían a la hora de casarse
que pedir prestado dinero o cambiar animales para conseguir un lustrador que se
encargaría de ponerle el rostro brillante y lustroso con un lustre que asemejaba
al mármol.
El salmista David
hablándole al pueblo de Dios dijo “Sean
nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud, Nuestras hijas como
esquinas labradas como las de un palacio”
(Salmos 144:12) “Se
engordaron y se pusieron lustrosos, y sobrepasaron los hechos del malo; no
juzgaron la causa, la causa del huérfano; con todo, se hicieron prósperos, y la
causa de los pobres no juzgaron” (Jeremías
5:28), “Sus
nobles fueron más puros que la nieve, más blancos que la leche; Más rubios eran
sus cuerpos que el coral, su talle más hermoso que el zafiro” (Lamentaciones
4:7), así que el pensamiento dogmático de que es malo que la mujer se maquille
no tiene fundamento de ser pecado aunque en Isaías Capitulo 3 Dios se lo
suspende temporalmente como una reprensión de los que hicieron en Isaías cap 2 y
esto los hizo para que entendieran que las cosas buenas que tenían él se la
había dado.
Hablemos ahora
del pelo y el uso de joyas, así que cuando el apóstol pablo habla en el capitulo
11 de primera de Corintios no esta escribiendo que los que se cortan el pelo o
no se lo cortan pierden su salvación, él esta dando una opinión, ya que él dice
que al varón le he deshonra dejarse crecer el cabello y a la mujer cortárselo.
Pero pablo esta
en el momento que escribe estaba a la moda del momento de los Romanos que se
cortaban el pelo cosa que aprendieron de los Griegos que fueron los primeros en
usar este tipo de corte bajito casi al rape que se ve en occidente, claramente
cultura oriental de Europa traída América por los Españoles, ya que Grecia y
Roma le sirvieron de modelo a Europa. Pablo esta hablando de la moda nueva, ya
que desde Adán hasta Jesucristo los hombres usaban barba y cabello largo, y
aunque se lo cortaban duraban hasta que el cabello crecía como en el caso de
Absalón hijo de David “Cuando
se cortaba el cabello (lo cual hacía al fin de cada año, pues le causaba
molestia, y por eso se lo cortaba), pesaba el cabello de su cabeza doscientos
siclos de peso real”
(2 Samuel 14: 26) claro esta entonces que todos los hombres ante de Pablo tenían
cabellos largos.
Los judíos no
debían raparse la cabeza que se parecieran a los dioses paganos que el pelo de
sus cabezas estaba cortado al rape, pero tampoco podían parecer nazareos con el
pelo extremadamente largo, así que el pelo se usaba entre termino medio, ya que
para el hombre judío el cabello era muy importante y se cuidaba mucho para ser
usado en una fiesta o celebración donde se tenia la costumbre de ungir el pelo
con aceite “Aderezas
mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con
aceite; mi copa está rebosando”
(Salmos 23:5) “No
ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies”
(Lucas 7:46).
Las mujeres
hebreas usaban el cabello largo, el Talmud registra que las mujeres usaban
peinetas y pendientes para el pelo, las mujeres egipcias y asirías usaban
peinados complicadísimos y muy ostentosos para competir con otras en las
reuniones y fiestas, además usaban estas mujeres piedras preciosas en el cabello
para llamar la atención.
Esta es la razón
por la cual los apóstoles Pablo y Pedro los apóstoles de las dos P le llamaron
la atención a las mujeres judías para que sus atavíos y peinados no fueran con
ostentación como las egipcias y asirías por competencia externa, claro que la
recomendaciones de los apóstoles no para que no se arreglaran, ni se peinaran,
sino para que la actitud de arreglarse no fuera para competir sino modesta para
Dios, sin orgullo ni pretensión, las cuales puede hacer pecado cualquier cosa
que se tenga o se use con ese propósito.
“Asimismo
que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con
peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos”
(1 Timoteo 2:9) “Vuestro
atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos
lujosos” (1
Pedro 3.3 ) en primera de Corintios 11 Pablo habla del cabello largo de la mujer
como un velo, Fred H. Wight, y Flavio Josefa escriben que el cabello largo era
una honra de distinción y belleza para la mujer judía, mas de ninguna manera se
habla de que la mujer que se corte el pelo pierde su salvación, mas bien el
apóstol dice que le es deshonroso, así que con cabellos o sin él no dejaran de
ser mujeres, ya que en el capitulo 3 de Isaías Dios como castigo a las faltas
cometidas contra él le dice que las mujeres se le caerá el pelo para quitarle lo
que mas les gustaba y apasionaba la vanidad de mujeres que eran sus cabellos y
sus joyas y maquillajes.
“Asimismo
dice Jehová: Por cuanto las hijas de Sion se ensoberbecen, y andan con cuello
erguido y con ojos desvergonzados; cuando andan van danzando, y haciendo son con
los pies; por tanto, el Señor raerá la cabeza de las hijas de Sion, y
Jehová descubrirá sus vergüenzas. Aquel día quitará el Señor el atavío del
calzado, las redecillas, las lunetas, los collares, los pendientes y
los brazaletes, las cofias, los atavíos de las piernas, los
partidores del pelo, los pomitos de olor y los zarcillos, los
anillos, y los joyeles de las narices, las ropas de gala, los
mantoncillos, los velos, las bolsas, los espejos, el lino fino, las
gasas y los tocados”
(Isaías 3.16-23).
Este decreto no
es porque usar estas cosas sean pecado, porque todo esto Dios se lo había dado
desde Egipto de donde salieron cargados de oro y de riquezas por el despojo que
Dios le hizo a los egipcios para que su pueblo no se fuera con la manos vacía
después de servirle por mas de cuatrocientos años, sino porque se olvidaron del
Dios que le dio todas estas cosas.
El uso de joyas
por Dios, hombres y mujeres, el mayor problema aquí es la condena completamente
de los que usan joyas en las congregaciones, echarle al oro o adorno mal de
contaminación, o elemento de que Dios aborrece las prendadas y el oro, cuando
todos lo que Dios mandaba a construir para él tenia que tener oro, piedras
preciosas incluyendo al sumo sacerdote. Veamos el pensamiento de Dios en este
asunto.
“Y
la cubrirás de oro puro, y le harás una cornisa de oro alrededor. Le
harás también una moldura alrededor, de un palmo menor de anchura, y harás a la
moldura una cornisa de oro alrededor. Y le harás cuatro anillos de
oro, los cuales pondrás en las cuatro esquinas que corresponden a sus cuatro
patas…Harás las varas de madera de acacia, y las cubrirás de oro, y con ellas
será llevada la mesa.
Harás
también sus platos, sus cucharas, sus cubiertas y sus tazones, con que se
libará; de oro fino los harás…Harás además un candelero de oro puro; labrado a
martillo se hará el candelero; su pie, su caña, sus copas, sus manzanas y sus
flores, serán de lo mismo…Sus manzanas y sus brazos serán de una pieza, todo
ello una pieza labrada a martillo, de oro puro…También sus despabiladeras y sus
platillos, de oro puro. De un talento de oro fino lo harás, con todos
estos utensilios”
(Éxodo 25:24-26, 28-29, 31, 36, 38-39).
Veamos ahora
como Dios piensa y ordena que tiene que vestir el sumo sacerdote de Dios “Las
vestiduras que harán son estas: el pectoral, el efod, el manto, la túnica
bordada, la mitra y el cinturón. Hagan, pues, las vestiduras sagradas para Aarón
tu hermano, y para sus hijos, para que sean mis sacerdotes. Tomarán oro, azul,
púrpura, carmesí y lino torcido, y harán el efod de oro, azul,
púrpura, carmesí y lino torcido, de obra primorosa…
Y su cinto
de obra primorosa que estará sobre él, será de la misma obra, parte del mismo;
de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido. Y tomarás dos piedras
de ónice, y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel…
De obra de grabador en piedra, como grabaduras de sello, harás grabar las dos
piedras con los nombres de los hijos de Israel; les harás alrededor engastes de
oro…
Harás,
pues, los engastes de oro, y dos cordones de oro fino, los cuales
harás en forma de trenza; y fijarás los cordones de forma de trenza en los
engastes. Harás asimismo el pectoral del juicio de obra primorosa, lo harás
conforme a la obra del efod, de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido… y lo
llenarás de pedrería en cuatro hileras de piedras; una hilera de una piedra
sárdica, un topacio y un carbunclo; la segunda hilera, una esmeralda,
un zafiro y un diamante; la tercera hilera, un jacinto, una ágata y
una amatista; la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe.
Todas
estarán montadas en engastes de oro…
Harás
también en el pectoral cordones de hechura de trenzas de oro fino. Y
harás en el pectoral dos anillos de oro, los cuales pondrás a los dos extremos
del pectoral… y pondrás los dos extremos de los dos cordones sobre los dos
engastes, y los fijarás a las hombreras del efod en su parte delantera.
Harás también dos anillos de oro, los cuales pondrás a los dos extremos
del pectoral, en su orilla que está al lado del efod hacia adentro.
Harás
asimismo los dos anillos de oro, los cuales fijarás en la parte delantera de las
dos hombreras del efod, hacia abajo, delante de su juntura sobre el cinto del
efod”
(Éxodo 28:4-6, 8-9, 11, 13-15, 17-20, 22-23, 25-27).
Y reinaremos y
viviremos con el Señor en ciudad llena de oro y piedras preciosas: “Y
yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios,
dispuesta como una esposa ataviada para su marido… teniendo la gloria de Dios. Y
su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe,
diáfana como el cristal...El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de
oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro…
El material
de su muro era de jaspe; pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio
limpio; y los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con
toda piedra preciosa. El primer cimiento era jaspe; el segundo, zafiro; el
tercero, ágata; el cuarto, esmeralda; el quinto, ónice; el sexto,
cornalina; el séptimo, crisólito; el octavo, berilo; el noveno, topacio; el
décimo, crisopraso; el undécimo, jacinto; el duodécimo, amatista. Las
doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle
de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio”
(Apocalipsis 21:2, 11, 15, 18-21) explíquese usted mismo ¿Cómo un padre le
prohibirá como malo a su hijo algo que él usa y vive?
Entre los hombres
y mujeres era común de usar prendas y ornamentos de vestir desde tiempos muy
antiguos pero creo apropiado dejar que sea la misma Escrituras la que ponga el
punto de vista, no el mío para que los de pensamientos retrogradas sobre este
punto se den cuenta de que esto se ha usado antes de nuestro moderno tiempos.
Quiero expresar que aunque en muchos textos de los que van a leer se amonesta a
la persona envuelta, la amonestación no es por el uso de prendas sino por el
acto mismo que continua luego de la mención de las prendas.
El uso de joyas
Para matrimonios, “En
gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me
vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio
me atavió, y como a novia adornada con sus joyas”
(Isaías 61.10), “¿Se
olvida la virgen de su atavío, o la desposada de sus galas? Pero mi pueblo se ha
olvidado de mí por innumerables días” (Jeremías
2:32),
“Y
yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios,
dispuesta como una esposa ataviada para su marido” (Apocalipsis
21:2), “Y
sacó el criado alhajas de plata y alhajas de oro, y vestidos, y dio a Rebeca;
también dio cosas preciosas a su hermano y a su madre”
(Génesis 24:53), “Toda
gloriosa es la hija del rey en su morada; De brocado de oro es su vestido”
(Salmos 45:13), “Te
atavié con adornos, y puse brazaletes en tus brazos y collar a tu cuello.
Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema
en tu cabeza”
(Ezequiel 16:11-12).
El uso de joyas
en las mujeres, “Y
cuando los camellos acabaron de beber, le dio el hombre un pendiente de oro que
pesaba medio siclo, y dos brazaletes que pesaban diez…Y cuando vio el pendiente
y los brazaletes en las manos de su hermana, que decía: Así me habló aquel
hombre, vino a él; y he aquí que estaba con los camellos junto a la fuente”
(Gen.24.22, 30),
“Aquel
día quitará el Señor el atavío del calzado, las redecillas, las lunetas,
los collares, los pendientes y los brazaletes” (Isaías
3:18-19), “Te
atavié con adornos, y puse brazaletes en tus brazos y collar a tu cuello.
Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema
en tu cabeza. Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era
de lino fino, seda y bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y aceite; y
fuiste hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a reinar”
(Ezequiel 16:11-13),
“Y
les dijo Gedeón: Quiero haceros una petición; que cada uno me dé los zarcillos
de su botín (pues traían zarcillos de oro, porque eran ismaelitas).
Ellos respondieron: De buena gana te los daremos. Y tendiendo un manto, echó
allí cada uno los zarcillos de su botín. Y fue el peso de los
zarcillos de oro que él pidió, mil setecientos siclos de oro, sin las planchas y
joyeles y vestidos de púrpura que traían los reyes de Madián, y sin los collares
que traían sus camellos al cuello”
Jueces 8:24-26),
“Y
Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras
mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos.
Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y
los trajeron a Aarón”
Éxodo 32:2-3).
El uso de joyas
en los hombres, los varones judíos llevaban brazaletes, aros, cadenas y collares
de diferentes clases, esta práctica era común en el oriente medio entre mujeres
y hombres que lo usaban de adorno en demostración de dignidad.
“Entonces
Faraón quitó su anillo de su mano, y lo puso en la mano de José, y lo hizo
vestir de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello…Y
levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en
el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado”
(Génesis 41.42; 35.4),
“Entonces
mandó Belsasar vestir a Daniel de púrpura, y poner en su cuello un collar de
oro, y proclamar que él era el tercer señor del reino. Y fue traída una piedra y
puesta sobre la puerta del foso, la cual selló el rey con su anillo y con el
anillo de sus príncipes, para que el acuerdo acerca de Daniel no se alterase” (Daniel
5:29; 6.17),
“Por
lo cual hemos ofrecido a Jehová ofrenda, cada uno de lo que ha hallado, alhajas
de oro, brazaletes, manillas, anillos, zarcillos y cadenas, para hacer expiación
por nuestras almas delante de Jehová” (Números
31:50),
“Y
la castigaré por los días en que incensaba a los baales, y se adornaba de sus
zarcillos y de sus joyeles, y se iba tras sus amantes y se olvidaba de mí, dice
Jehová” (Óseas
2:13), “Yo
entonces me puse sobre él y le maté, porque sabía que no podía vivir después de
su caída; y tomé la corona que tenía en su cabeza, y la argolla que traía en su
brazo, y las he traído acá a mi señor”
2 Samuel 1:10.
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